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Subdirector del Trabajo: reformas a la negociación colectiva y huelga "avanzan en democratizar las relaciones laborales"

Rafael Pereira sostuvo en una mesa redonda que "es necesario hacer cambios sustantivos, pero con gobernabilidad".

03/09/2015

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La necesidad de modernizar el sistema de relaciones laborales, "que es bastante retrógrado", está detrás de la decisión del Gobierno de impulsar el actual proyecto de ley en discusión parlamentaria, sostuvo el Subdirector del Trabajo, Rafael Pereira al participar en una mesa redonda organizada por la Facultad de Derecho de la Universidad Adolfo Ibáñez.

La exposición, intercambio de opiniones y respuestas a consultas fueron moderadas por el académico de la facultad Sergio Gamonal y se prolongaron durante poco más de dos horas ante un nutrido público formado por estudiantes, dirigentes sindicales, jueces del trabajo y académicos.

Pereira compartió testera con otros dos expertos y académicos en derecho laboral, como son César Toledo y Enrique Munita. Todos ellos, desde distintas ópticas, se plantearon ante las reformas laborales impulsadas por el Ejecutivo.

En su intervención, la autoridad laboral dijo que con el proyecto de ley se busca "hacer cambios sustantivos, pero con gobernabilidad".

Añadió que ello es un imperativo "porque el actual sistema de relaciones laborales es bastante retrógrado".

La realidad laboral chilena nace, prosiguió, "de que tenemos una cultura laboral tremendamente autoritaria y jerárquica".

Por ello, al adentrarse en el contenido de las reformas, Pereira mencionó tres pilares.

El primero supone ver al trabajador como un "sujeto de derechos", y no como un "objeto de protección debido a una óptica paternalista".

El segundo es la redistribución del poder social. En su opinión, si el proyecto es finalmente aprobado en sus actuales términos, "no me cabe duda de que habrá una redistribución de ese poder; tal vez no en la medida que el mundo sindical desearía, pero aquí se está apostando a un proceso de cambios con proyección de futuro".

Lo primordial, recalcó, es que con ello se avanzará en un modo distinto y más justo de distribución de la riqueza.

El tercer sostén de la reforma es la redefinición del concepto del trabajo en una sociedad humanista, no viéndolo más como "una mercancía que se transa en el mercado" y al trabajador como "un factor de producción", sino que entender que la empresa también es una comunidad de personas, destacando el derecho de estas personas de organizarse y actuar colectivmente.

Lo esencial, opinó, es que esta re significación del trabajador como sujeto de derechos pasa por una necesaria potenciación de la libertad sindical, "apuntando al sindicato como legítimo representante de los trabajadores". Junto con ello se favorece la negociación colectiva y el ejercicio efectivo del derecho a huelga, prohibiendo el reemplazo interno.

Al cabo, Pereira abogó por que se mire a este proyecto como una oportunidad para construir un país más justo.

OTRAS VISIONES

Luego de la exposición del subdirector del Trabajo intervinieron los abogados Enrique Munita y César Toledo.

El primero considera que el proyecto desconoce las nuevas visiones surgidas mundialmente sobre el derecho del trabajo. "Ya no es solamente proteccionista del trabajador", dijo, "sino que también del empleo, la empresa y la economía nacional".

Además, consideró que "se le quita protagonismo al individuo y se afecta la libertad sindical", forzándose a la sindicalización "porque para mejorar sus beneficios el trabajador deberá estar en el sindicato".

En tanto, Toledo cree que el proyecto no corrige los defectos del actual modelo y puede terminar tal como las reformas de 1991 y 2001, las que, a su juicio, "más allá de las iniciales ambiciones desmedidas, no tuvieron los resultados adecuados".

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Asimismo, cuestionó que la negociación colectiva se mantenga en los límites de la empresa y no se haya avanzado hacia la negociación ramal.