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El 30% de los trabajadores está expuesto a altos niveles de ruido

El problema se deriva de la exposición al ruido industrial, por trauma acústico, que produce daño irreversible en trabajadores expuestos a ruido sobre los 85 decibeles, en una jornada diaria de ocho horas y sin una protección auditiva adecuada. El perfil de los pacientes que la sufren son principalmente hombres, de entre 50 y 65 años, que trabajan cerca de sierras, pulidoras, lijadoras, motosierras, motores, turbinas, aserradoras, telares; en general trabajos de fábricas que generan ruidos intensos.

18/11/2004

La hipoacusia o pérdida de la capacidad auditiva, es una de las primeras causas de discapacidad producida por enfermedad profesional en nuestro país. El 30% de la población trabajadora está expuesta a niveles de ruido que provocan daño auditivo irreparable, según datos que maneja la Sociedad Chilena de Otorrinolaringología, entregados por el Servicio de Salud Metropolitano del Ambiente.

Este problema se deriva de la exposición al ruido industrial, por trauma acústico, que produce daño irreversible en trabajadores expuestos a ruido sobre los 85 decibeles, en una jornada diaria de ocho horas y sin una protección auditiva adecuada.

El perfil de los pacientes que la sufren son principalmente hombres, de entre 50 y 65 años, que trabajan cerca de sierras, pulidoras, lijadoras, motosierras, motores, turbinas, aserradoras, telares; en general trabajos de fábricas que generan ruidos intensos.

Otro grupo de riesgo son quienes, por su actividad, sufren el ruido producido por armas de fuego (FF.AA; cazadores, tiro al blanco, motoristas, automovilistas), también el personal de los aeropuertos y de aviación.

La hipoacusia es la enfermedad ocupacional de mayor prevalencia en nuestro país. De hecho, según al Sistema Automatizado de Información en Salud Ocupacional (SAISO) del Instituto de Salud Pública, entre 1997 y 2000, el primer lugar de los diagnósticos de ingreso corresponde a las enfermedades del oído, con un 38%.

Según la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), la tasa de incapacidad por hipoacusia, del año 2001, corresponde a 16,2 por cada 100.000 trabajadores. Lo que se traduce en casos de trabajadores indemnizados, que han significado costo económico a la institución por hipoacusia declarada.

Se puede descubrir que una persona sufre de daño auditivo cuando siente dificultad para entender conversaciones en ambientes ruidosos, escuchar televisión o responder el teléfono, además de tinitus (pitos). Es una enfermedad indolora y debe prescribirse mediante la aplicación de audiometrías a los trabajadores expuestos a ruido laboral.

Prevención

El daño auditivo inducido por ruido representa una lesión irreversible. Por ello, la Sociedad Chilena de Otorrinolaringología (Sochiorl) quiere informar a la población sobre las consecuencias de los elevados niveles de presión sonora y crear conciencia sobre los peligros de exponerse por periodos prolongados de tiempo a ruidos de alta intensidad.

El Dr. Juan Viada, Director del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, señala: "La mejor manera de prevenir este tipo de enfermedades es la toma de conciencia del problema, no sólo entre los afectados sino que entre los productores del ruido. Es importante saber que una vez producido el daño permanente, éste es irreversible y no hay tratamiento que permita que la audición perdida se recupere".

Los especialistas destacan el papel de los protectores auditivos como una manera eficaz de cuidar nuestros oídos. "En todos los casos, el uso de protectores, en forma de auriculares (orejeras) o tapones es una de las medidas efectivas que pueden usarse. Es importante fijarse en el tipo de protector y su calidad; ya que la atenuación del ruido es distinta según las circunstancias y, por esta causa, es mejor hacerse asesorar por un experto", afirma el Dr. Juan Viada.

Lo relevante de la hipoacusia, es que es una enfermedad que se presenta en forma silenciosa, es progresiva y siempre evitable.

Sin embargo, la prevención del daño auditivo no consiste en la mera entrega de protectores a los trabajadores, sino en un conjunto de actividades controladas y orientadas en forma integral al cuidado de la salud auditiva en los lugares de trabajo. Además, es imprescindible fomentar el autocuidado.

(Fuente: Emol.com)